Y aquí estamos en el autobús camino
de la capital española, Madrid. Con una maleducada en el asiento de
delante que echa su sillón hacia atrás al máximo sin preocuparse
en ver si molesta a la persona de atrás (que lo está haciendo y
mira que yo tengo las piernas cortas y la distancia entre asientos es
bastante amplia-la foto la tendréis en twitter que aquí no he podido-, os podéis hacer una idea de lo comodona que va la
chica esta..) y una señora en el asiento de detrás que no te deja
ni mover un centímetro para atrás el sillón porque te
empuja....Esto perfectamente podría ser un hashtag de
twitter...#gentuzaquemontaenbus.
Pero olvidemos esto, aunque sólo por
un día, que yo para mañana cuando regresemos ya me he aprendido la
lección y se lo que hay que hacer, tener cara, mucha cara.
Vamos al tema principal, que es lo que
importa. Hoy es una fecha señalada, muy señalada, en mi calendario
de fechas importantes. Hoy es el cumpleaños de la persona que me
hace más feliz en el mundo (que ya todos lo sabréis por la coña
que doy siempre). Bien, pues este año tengo la oportunidad de
disfrutar de uno de sus regalos, pues sus padres le han regalado
entradas, hotel y viaje para ver el musical del Rey León, el musical
que conmueve al mundo xD.
Alguno se preguntará que como es
posible que vaya a ver este musical odiando la película de Disney.
Bien, yo le respondo con otra pregunta: ¿tengo que volver a repetir
que es el musical que conmueve al mundo? Y ojo, que no me lo estoy
inventando yo, que lo dice la página oficial. Y si no os lo creéis
miradlo aquí (lo pone cuando cerráis la pestañita que os aparece)
¿Cómo me voy a negar a venir?
Imposible, sólo un tonto se negaría.
Además, no sólo accedo a ser
acompañante por el musical, sino porque tenemos la misma mentalidad
que teníamos en Barcelona, la aventura. El estar en una ciudad en la
que no conoces NADA e investigar dónde vas, de dónde vienes, que
visitas, que dejas para otra ocasión...
El viaje a Barcelona es complicadillo
de superar, pues fue una semana y además nuestro primer viaje y eso
lo hace tan especial. Pero éste no tiene nada que envidiarle a la
ciudad condal. Este, aunque más corto, será especial igualmente
porque es una forma muy diferente hasta ahora de celebrar su
cumpleaños. Y aquí estoy yo-vale, y el Rey León- para hacerle
pasar un día que no olvide jamás.
Os mantendré informados =)
Y esto fue lo que escribí en el bus
pero que no pude subir al blog porque la wifi empezó a fallar y no
me dejaba ni abrir el google. Y ya después no he tenido mucho
tiempo para contar nada hasta ahora.
Cuando llegamos a Menendez Álvaro
tuvimos mucha más tranquilidad que la primera vez que lo pisamos el
20 de Julio de 2011, pues esta vez el sol ya llevaba algunas horas
iluminando la ciudad y los amigos de lo ajeno no se divisaban por
ninguna parte.
Tras preguntar que bono-transporte nos
convenía más y mirar en un mapita las líneas de metro que debíamos
coger, llegamos a la calle Fuencarral y anduvimos por ella creyendo
que estábamos en Gran Vía. Suerte que vi un Smöoy, que el día
anterior estuve buscando por si nos caía cerca de nuestra zona y era
en ésta calle, y rápidamente buscamos la localización de nuestro
hotel en los nuevos móviles con supertecnología. De todas maneras
estabamos muy cerca.
Llegamos al hotel, Regente se llamaba.
En apariencia parecía un hotel muy lujoso, sólo por la recepción
ya pintaba bien e imaginamos que la habitación estaría perfecta. Y
mala no era, no era una habitación andrajosa, pero para el precio
del hotel.. y la apariencia de recepción, cafetería y pasillos era
muy muy austero. Y para muestra un botón.
Por no tener, no tenía ni neverita, y
el baño era bastante pequeñito. Pero sin duda lo peor de a
habitación era la limpieza. En la foto no se aprecia pero había
pelusones por el suelo y en la bañera un pelo....
No me convenció del todo, pero bueno,
para pasar la noche estaba muy bien y además a 5 minutitos del
teatro.
Después de inspeccionar la habitación
nos fuimos a buscar un sitio para comer, y por recomendación fuimos
al Corte Inglés de Callao que tiene un mirador en la 9ª planta
desde donde se ve Madrid....
La tarde la dedicamos a descubrir Gran
Vía y alrededores.
Hasta que dieron las 8:00, hora en la que nos
dirigimos al Teatro y el que estuvimos inspeccionando antes de entrar
en nuestra zona de asientos..
A las 8:30 estábamos ya colocaditos en
nuestros asientos esperando a que diera comienzo el espectáculo del
Rey León.
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shhhh que ya empieza |
Cuando se abrió el telón y comenzaron
a salir las jirafas, las gacelas, las garzas, el guepardo, el
rinoceronte, los elefantes y la roca del rey...no pude evitar
emocionarme. Otros momentos en los que se me pusieron los ojos
vidriosos fue en el peor momento de esta obra: La muerte del gran
Mufasa. Todas las veces que vea esta obra, ya sea en animación o en
teatro o en lo que inventen y sabiendo siempre lo que va a pasar, se
me encogerá el corazón... La muerte de un gran rey a manos de su
hermano...
Pero a pesar de eso, no tengo palabras
para decir lo que me pareció la representación. Decir increíble o
genial se quedan muy cortos. Era impresionante ver la puesta en
escena, los decorados los vestuarios...TODO. Una pena no poder haber
echo fotos y que no tenga nada para mostraros porque es tan cierto
eso de que conmueve al mundo...
Y ese día poco más hicimos, pues
estabamos derrotados, así que volvimos al hotel viendo la Gran Vía en la noche.
Al día siguiente abandonamos el hotel
y decidimos ver Madrid, idea que rechazamos poco tiempo después de
estar una horilla en el Retiro y comprobar que era un día perfecto
para no estar al sol.
Así pues, decidimos ir a un Centro Comercial
que tenía sitios para comer, tiendas y sobre todo aire acondicionado
para estar fresquitos. La Gavia fue nuestra salvación.
Y así echamos el día, viendo tiendas,
decidiendo donde comer, viendo más tiendas.....hasta que llegó la
hora de volver a la estación y coger de nuevo un bus que nos trajera
de vuelta a casa.
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En el metro que nos llevaba a la estación de autobús |
Aquí no acaba la historia de nuestro
viaje a Madrid, porque...¿qué es un viaje sin anécdotas?
El primer día no sucedió ninguna,
pero el segundo pasaron 3, que yo recuerde, y como no la mayoría
ocasionadas por esta que os escribe...
Estábamos caminando por el retiro
cuando me da por mirar hacia un lado y ver en el suelo una ardilla
grandecita buscando comida por el suelo. Como me gustan bastante los
animales le dije a Alex que le echara una foto. Él decidió que la
ardilla estaba lejos para captarla bien y decidió llamarla con el
tipico “bisbisbis” con el que solemos llamar a los gatos. La
ardilla comenzó a venir hacia nosotros muy decidida y el “Ale, Ale
mira una ardilla, hazle una foto” cambió por “Ale, Ale, Ale que
viene!¡que nos ataca!” Y Alex sacó una patata frita y se la lanzó
a la ardilla que la cogió y se subió a un árbol a comersela lejos
de todas las palomas que batallaron con ella por lo que ellas
considerarían manjar.
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Era grande o no? |
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Pero que salá la joía con su patatita |
La segunda anécdota ocurrió cuando
nos dirigíamos al CC. Un compañero de trabajo de mis hermanos de
Madrid nos dijo en que parada nos teníamos que bajar, pero si el CC
se llama La Gavia y hay una parada de Metro que se llama así, ¿por
qué tenemos que bajarnos en Las Suertes?Ese fue mi razonamiento...y
a eso añadimos que no recordaba en absoluto como era la fachada ni
si estaba rodeado de pisos ni nada, no recordaba nada, asi que
tuvimos que volver al metro y gastar viajes pa poder ir a Las
Suertes.
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Parada de La Gavia xD |
Y la última anecdota y la única que
no hice yo fue en el autobus de vuelta. Alex y yo pensabamos que el
bus paraba en Trujillo, como a la ida y allí descansabamos unos 15
minutos. Pero no, nos paramos en un bar de carretera antes de
Trujillo y volvimos al autobus. En nuestros asientos de atrás había
una pareja de ingleses que se habían quedado dormidos y no habían
bajado en la parada. La anécdota viene cuando, 30 min después de la
parada el chico inglés le da un toquecito en el hombro a Alex y le
enseña una conversación en español de whatsapp por su movil y la
señala. Alex, que sólo ha interactuado con gente de habla inglesa
en Pokerstar, entendió que quería que le tradujera lo que le
estaban diciendo, pero el chico lo que quería era que le dijera si
paraba en Trujillo. Alex le dijo que creía que no paraba el bus en
Trujillo pues había visto el tipico cartel que te anuncia que estas
en el/la pueblo/ciudad hacía como cosa de 15 minutos. La pareja
empezó a decir “oh my god”, “oh my god” y se les veia muy
preocupados, cuando de repente el autobús para en la estación de
Trujillo. La pareja a pesar de la confusión le dieron las gracias
por las molestias y Alex, el pobre, sólo podía decirles “sorry,
sorry”.
Y aquí si finaliza nuestra experiencia
en los Madriles. Ha sido un buen viaje, aunque sólo con el musical
ya hubiese merecido muchísimo la pena.